miércoles, 1 de diciembre de 2010

El jardín de mi casa.

Hace ya algunos años, decidí venirme a vivir a este Barrio a una casa que es más bien pequeñita, pero muy luminosa y alegre y sobre todo tiene un jardín extraordinario. ¿Un jardín en medio del distrito centro?
Si, y bastante grandecito tiene dos abetos, y tres tejos, algún plátano de sombra , palmeras y hasta las dalias y las rosas florecen por docenas en él.
Y es que el jardín de mi casa  tiene hasta vistas a la sierra pues es un jardín señorial; el que queda de un antiguo palacio de unos condes, por tener tiene hasta pistas de baloncesto, un parque infantil donde sacar a los niños y una pequeña praderita donde sacar al perro.
Da la espalda a de una capilla tan grande como humilde y pequeño era el santo que eligió nuestro barrio para poner una cabañita y reunir a unos seguidores que con el tiempo dio lugar a una de las mayores cúpulas de la cristiandad "San Francisco El Grande" la llaman.
En la residencia que lo limita al norte los ancianos bailan pasodobles los viernes por la noche y los gatos holgazanean gordos y tranquilos en los sofás del solar aledaño.
Que no os lo creéis pues venid a verlo, pasar sin llamar pues no tiene puertas y todo el mundo es bienvenido, porque también es vuestro jardín.

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