miércoles, 1 de diciembre de 2010

La corona de tigres y leones

Ya está aqui la navidad y gentes de todo Madrid y alrededores, se asoma a la Plaza Mayor a comprar una figurita, una pandereta o un gorro de Papá Noël. Este año la iluminación es una serie de ensaimadas ovnis de colores, que flotan por encima de la Plaza, la idea quedaba muy bien en la Plaza de Chueca el año pasado creando una especie de techo perforado de colores , que cerraba y daba identidad a la plaza; sin embargo dada la escasa intensidad de la iluminación y la falta de contundencia de los elementos en la Mayor Plaza de Madrid queda bastante triste. 
Los puestos no son muchos lo que deja espacio a la gente y sobre todo destaca el tiovivo, en palabras de mi hijo  "la coronita de tigres y leones" con sus luces y su atractivo encanto decimononico y sobre todo destaca por su precio tres euros la vueltecita , si el niño quiere otra vuelta que llore o que se la pague su abuelo que su padre...
Este año se nota la crisis en las luces en los bares, esperemos que en los malos momentos económicos  de muchos las familias , los vecinos y las gentes de nuestro barrio vivan una navidad, ya que no mas rica, mucho más feliz y unida, FELIZ NAVIDAD, que ya es Navidad en Cortilandia...

El jardín de mi casa.

Hace ya algunos años, decidí venirme a vivir a este Barrio a una casa que es más bien pequeñita, pero muy luminosa y alegre y sobre todo tiene un jardín extraordinario. ¿Un jardín en medio del distrito centro?
Si, y bastante grandecito tiene dos abetos, y tres tejos, algún plátano de sombra , palmeras y hasta las dalias y las rosas florecen por docenas en él.
Y es que el jardín de mi casa  tiene hasta vistas a la sierra pues es un jardín señorial; el que queda de un antiguo palacio de unos condes, por tener tiene hasta pistas de baloncesto, un parque infantil donde sacar a los niños y una pequeña praderita donde sacar al perro.
Da la espalda a de una capilla tan grande como humilde y pequeño era el santo que eligió nuestro barrio para poner una cabañita y reunir a unos seguidores que con el tiempo dio lugar a una de las mayores cúpulas de la cristiandad "San Francisco El Grande" la llaman.
En la residencia que lo limita al norte los ancianos bailan pasodobles los viernes por la noche y los gatos holgazanean gordos y tranquilos en los sofás del solar aledaño.
Que no os lo creéis pues venid a verlo, pasar sin llamar pues no tiene puertas y todo el mundo es bienvenido, porque también es vuestro jardín.